¿Tu entorno laboral te distrae?

¿Sabían que cada empleado que trabaja en una oficina abierta pierde aproximadamente 86 minutos de su tiempo debido a distracciones del entorno laboral?

Es el resultado de una encuesta sobre espacios de trabajo realizada por Steelcase y la empresa internacional de investigación de mercados IPSOS a 10.000 trabajadores de 14 países. De acuerdo con este informe, cada tres minutos, los trabajadores que trabajan en espacios abiertos son interrumpidos por ruidos, teléfonos, conversaciones, y otras personas del entorno. Y el 95% de estos trabajadores que fueron consultados consideraba imprescindible contar con un espacio privado donde poder realizar parte de su trabajo.

Por otro lado, este informe señala que si bien la mayoría de las personas piensan en la privacidad desde el punto de vista de evitar que otras personas nos molesten, en realidad se trata más que nada de un problema de control.

Cuando comenzamos a estudiar la privacidad a principios de los años 80, los investigadores se centraban en el aspecto físico de la privacidad: lo que se escucha, lo que se ve, cómo se define el espacio, y qué tipo de información se desvela y cuál se oculta. Este era un modelo bastante bueno de privacidad acústica, visual, territorial y de la información, que se aplicaba a lo que en aquella época era un mundo sin Internet. Pero ahora vivimos en un mundo con Internet. Las tecnologías han invadido la privacidad de las personas y nos hemos dado cuenta de que debemos mirar la privacidad desde una nueva perspectiva”, explica Melanie Redman, una de las investigadoras de WorkSpace Futures de Steelcase.

En base a estos descubrimientos, según Steelcase, las personas evalúan instintivamente cuatro mecanismos, a menudo interrelacionados, que determinan si un espacio puede ofrecerles la experiencia de privacidad que buscan. Estos son:

Privacidad acústica: El no ser molestado por el ruido y/o poder crear su propio ruido sin molestar a otros.

Privacidad visual: El no estar a la vista de otros y/o librarse de las distracciones visuales.

Privacidad territorial: El adueñarse de un espacio y controlarlo como si fuera propio (la privacidad olfativa es un subconjunto).

Privacidad de la información: El mantener la confidencialidad de la información (analógica y/o digital) y/o de las conversaciones.

En este escenario, el reto de las empresas es el de comprender las necesidades individuales de las personas en el espacio de trabajo. Debido a la saturación generada por las conexiones tecnológicas y personales, la mayoría de los trabajadores de hoy en día trabajan en un escenario de mucha información. Por eso disponer de ambientes suficientes y bien equipados en lo que respecta al trabajo colaborativo es más importante que nunca. Y al mismo tiempo, esta intensidad hace que sea aún más necesario ofrecer también espacios privados donde las personas puedan refugiarse.

Encontrar el equilibrio adecuado entre la privacidad y la colaboración consiste fundamentalmente en ofrecer a los individuos diversas opciones y un cierto control sobre su entorno. No existe un tipo de entorno de trabajo único que pueda proporcionar el equilibrio adecuado entre la colaboración y la privacidad, pero sí al menos brindar la opción de que los trabajadores pueden elegir alguna de las opciones de una tipología de espacios. Así como también es fundamental ofrecer a los trabajadores una variedad de posturas que ofrezca apoyo a diversas necesidades de relajación y los distintos modos de trabajo.

En definitiva, en virtud de estimular la colaboración y la conexión entre las personas, no podemos olvidar proporcionar los ambientes para que los colaboradores puedan encontrar privacidad y el espacio propicio para la concentración individual.

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